miércoles, 7 de diciembre de 2011

Acontecimientos inesperados...124/365

...yo también tuve una ilusión... by Garbándaras


La escritora se levantó de su asiento apurando el tercer café de la mañana. Acababa de deshacerse de uno de los personajes de su nueva novela. Mediante un curioso giro de los acontecimientos, hizo morir a la asistente personal de la protagonista. Últimamente le costaba llenar de contenido a ese personaje, como si se hubiese convertido en un objeto fastidioso que no se sabe donde colocar. Mientras pensaba en la sonrisa sarcástica que iba a poner su editora, se calzó sus botas de montar, se iría con Linus a dar una vuelta hasta el rio.


En esos paseos mañaneros con su caballo ordenaba sus pensamientos y daba vida en su cabeza a los personajes antes de escribirlo en su cuaderno. Establecía diálogos imposibles con el animal, testigo mudo de todo lo que a ella se le pasaba por la cabeza. Según se acercaba, vio que la puerta pequeña de la cuadra estaba entreabierta. Que raro, pensó, estará Adela dentro, aunque no se imaginaba para qué. Y de forma inconsciente comparó a su ama de llaves con la asistente a la que acababa de "ejecutar"en su novela.

Al entrar la vio tirada en el suelo con la cabeza reventada, en medio de un charco de sangre. Miró a Linus, que estaba suelto por allí. Y no tuvo ninguna duda. Sólo su caballo sabía lo que la irritaba esa mujer.





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